Los padres de Faustino Oro renunciaron a sus trabajos para seguir el sueño de su hijo de 10 años en España; tomará clases con Kasparov y jugará el Mundial en Uzbekistán junto a Carlsen. Su partida con el campeón armenio de visita en Buenos Aires
Es que mientras el pequeño Fausti -como lo llaman sus amigos y familiares- sigue estableciendo plusmarcas como nunca antes sucedió en los más de quince siglos de historia documentada que tiene el ajedrez, sus padres tomaron la compleja decisión de acompañar a su hijo en una actividad en la que luce chispeante y feliz, para descubrir hasta dónde puede llegar su impetuoso sueño: ser parte de la élite y conquistar el título mundial. Por eso, esta semana, los tres se marcharán a España; el primer paso será Madrid para luego establecerse, si el mercado laboral los alberga, en la ciudad de Barcelona. Si la planificación consigue también que se alineen los planetas, con el ordenamiento laboral, escolar, afectivo y deportivo, la estadía podría extenderse por los próximos cinco años. El cambio físico no modificará la condición federativa: Faustino seguirá jugando con la bandera argentina.

Tamaños logros fueron refrendados, además, con actuaciones en los principales portales de Internet de esta actividad. En poco más de tres años, Faustino disputó casi 46 mil partidas y su puntaje trepó hasta los 2815 puntos y se ubicó a la zaga de los ajedrecistas de élite que apenas sobrepasan los 3000 puntos. Por esto el celular de papá Oro no tiene batería que resista tantas consultas; no para de recibir invitaciones para que su hijo participe en competencias en distintas partes del mundo. Mientras tanto, acá en Argentina, en cada competencia que su hijo juega, se oye en la entrada de los salones “¿en qué mesa juega el pibito?”.
“Faustino tiene un gran futuro en Europa donde estará junto a la élite y mantendrá la posibilidad de ser el N°1 del mundo, por cantidad y calidad de los torneos. Con el ajedrez sucede el mismo fenómeno que con otros deportes, en los que nuestros mejores jugadores de fútbol, rugby, tenis, voleibol o handball también se marchan” confió Mario Petrucci, presidente de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA).
Faustino fue seleccionado para participar de dos clases de entrenamiento junto a la megaestrella de esta actividad, el ex campeón mundial, Garry Kasparov, en la ciudad de Nueva York, el 16 y 17 de este mes.
Los elogios y los augurios de buenaventura destinados al futuro inmediato de Faustino son moneda corriente en el mundo del ajedrez. El sábado en la celebración de la Comunidad Armenia de Buenos Aires, organizado por UGAB (Unión General Armenia de Beneficencia) que preside Antonio Sarafian y dirige Ari Adjemian, se llevó a cabo un encuentro cultural y deportivo que incluyó además de danzas en vivo, un match de exhibición entre el Faustino “El Pibe de” Oro y la súper estrella armenia, el gran maestro Hayk Martirosyan, de 23 años, que visita por primera vez el país.
Fue un duelo pactado a cuatro partidas con ritmo relámpago (3 minutos por jugador, más dos segundos de agregado por cada movimiento), que llamó la atención de expertos y curiosos que concurrieron en gran número a la cita que se llevó a cabo al aire libre, sobre la vereda del Instituto Marie Manoogian y frente a la Catedral Católica Armenia San Gregoria El Iluminador, que obligó al corte del tránsito en esa calle.

El campeón armenio es todo un especialista en esa modalidad “blitz”; sólo lo superan seis jugadores en mundo. Por eso no fue necesaria completar la serie ya que se impuso 3 a 0, pero con matices. La primera partida, y especialmente la segunda, eran favorables para el argentino e incluso con ventaja, pero al ajedrez no sólo se gana con jaque mate, también el reloj influye. La contención de los nervios fue la mejor carta del jugador armenio que revirtió el destino final sin inmutarse y exhibiendo una gran jerarquía. El público premió con un cerrado aplauso la entrega de los jugadores en cada partida.
-Sos uno de los mejores jugadores del mundo en la especialidad blitz. ¿A los 10 años jugabas como Faustino?
-(risas)… La verdad que no; yo era un poco inferior a él.
-¿Y vos Fausti, qué le dijiste a Martirosyan cuando terminó la segunda partida, que casi ganaste?
-Yo no sé hablar en inglés, así que me atreví a decirle: “very complicated” (risas)
-Ah, igual que Carlos Tevez, con su frase very difficult
-No, igual no. Porque Tevez es de Boca y yo soy de Vélez (más risas).
Cuando la vida es una moneda, los días cuentan la historia. Acaso por eso, la familia Oro quiere abrazar cada momento, cada acontecimiento de su hijo, Faustino, el pequeño Messi del ajedrez argentino que se dispone a escribir uno de los principales capítulos de su breve pero intensa historia. Sólo se trata de vivir.
(NOTA CON INFORMACION DE INFOBAE.COM)