Durante más de una década, Cabezón fue mucho más que un perro callejero: se convirtió en parte de la vida cotidiana de la ciudad y en uno de los personajes más queridos por los vecinos de San Luis. Su historia trascendió las calles y logró cambiar la forma en que muchos miraban a los animales en situación de calle.
Su fallecimiento fue confirmado por Gabriela Pedernera, la mujer que lo cuidó durante los últimos diez años y que estuvo junto a él durante sus últimos momentos, mientras atravesaba un delicado estado de salud.
Cabezón fue un perro callejero que se convirtió en un símbolo de la ciudad. Era habitual verlo acompañando distintas escenas de la vida cotidiana de los vecinos: clases en la Universidad Nacional de San Luis, actos oficiales, desfiles, manifestaciones públicas, maratones y otros encuentros. “Donde había gente, aparecía Cabezón para acompañar”, recordó Pedernera.
Su historia marcó un antes y un después en la mirada sobre los perros en situación de calle, despertando empatía, compromiso y amor por los animales, además de impulsar la importancia de la adopción responsable, la castración y el cuidado comunitario.
El intendente Gastón Hissa acompañó la despedida y anunció que propondrá a los vecinos que el futuro Hospital Veterinario Municipal lleve el nombre de Cabezón, como homenaje a su historia y al cariño que supo ganarse entre los puntanos.