Un amplio operativo de búsqueda continúa este jueves en la ciudad de Cosquín y en todo el valle de Punilla, tras la desaparición de Esmeralda Marisa Pereyra López, una niña de dos años domiciliada en el barrio San José Obrero.
La pequeña mide aproximadamente 60 centímetros, es de tez trigueña, tiene cabello castaño claro y al momento de su desaparición vestía un body de color gris. La situación activó la Alerta Sofía y generó un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad en la zona.
Según informaron fuentes investigativas, el hecho se originó el miércoles alrededor de las 14:30, cuando su madre, Tania López, de 24 años, se encontraba cocinando en su vivienda ubicada en calle Jacinto Piedra al 460 y advirtió la ausencia de la menor. Tras buscarla sin éxito en el domicilio y alrededores, cerca de las 16 dio aviso a la Policía.
En las últimas horas, la investigación sumó el testimonio de la tía de la niña, quien aseguró que la menor no se extravió por sus propios medios, sino que habría sido llevada por terceros. “Se la llevaron del frente de mi casa”, afirmó.
Por su parte, la madre descartó un descuido y manifestó sus sospechas, señalando incluso a un circo que habría abandonado recientemente la zona. En medio de la desesperación, realizó un pedido urgente a las autoridades para intensificar la búsqueda.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, confirmó que el operativo continúa sin resultados positivos hasta el momento, aunque destacó el trabajo coordinado de las distintas áreas. “La prioridad es encontrar a Esmeralda. Se está realizando un trabajo serio desde todos los sectores”, expresó.

El despliegue incluye brigadas especiales, personal del DUAR, Bomberos Voluntarios, unidades caninas y drones con visión nocturna, además de rastrillajes en zonas cercanas, incluido un río ubicado a pocos metros de la vivienda, lo que añade complejidad al operativo.
La investigación está a cargo de la fiscal de Cosquín, Silvana Pen, quien se hizo presente en el lugar y ordenó diversas medidas, como la recolección de testimonios, el relevamiento de cámaras de seguridad y entrevistas a vecinos, con el objetivo de reconstruir los últimos movimientos de la niña.
Asimismo, se intenta establecer con precisión cuándo fue vista por última vez y si hubo personas ajenas que se acercaron al domicilio. También se procura ubicar al padre de la menor, quien, según trascendidos, sería personal militar en servicio.
Desde el municipio local informaron que se han puesto a disposición todos los recursos necesarios para colaborar con el operativo, incluyendo ambulancias, móviles y personal de Defensa Civil.
Las autoridades remarcaron la importancia de las primeras horas en este tipo de casos y continúan trabajando intensamente para dar con el paradero de la menor. Mientras tanto, se solicita a la comunidad aportar cualquier información que pueda resultar útil para la investigación.