La Fuerza Aérea Argentina anunció el retiro definitivo de los cazabombarderos A-4AR Fightinghawk, poniendo fin a casi 30 años de servicio operativo de una de las aeronaves más emblemáticas de la aviación militar argentina. La desprogramación marca además el cierre de una etapa histórica para la V Brigada Aérea, base principal de operaciones de esta flota en la provincia de San Luis.
Los aviones eran operados por el Grupo 5 de Caza y durante décadas cumplieron un rol fundamental en la defensa aérea nacional, convirtiéndose en piezas clave del sistema militar argentino tras la baja de los Mirage III en 2015. Desde Villa Mercedes, los A-4AR participaron en ejercicios, operativos de vigilancia y coberturas de seguridad aérea en distintos eventos internacionales desarrollados en el país.
La decisión de retirarlos definitivamente se da en el marco del proceso de modernización impulsado por la Fuerza Aérea y luego de años de dificultades para sostener operativa la flota debido a los elevados costos de mantenimiento, la falta de repuestos y el desgaste propio de aeronaves con varias décadas de servicio.
Además, el proceso de desprogramación se aceleró tras el accidente ocurrido en julio de 2024 y el reciente siniestro en el que falleció el capitán Mauro Testa Larrosa, hechos que volvieron a poner en discusión la continuidad de estas aeronaves.
La historia de los A-4 en Argentina comenzó en 1966, cuando llegaron las primeras unidades provenientes de Estados Unidos. Posteriormente, durante la década del 90, el país incorporó 36 aviones modernizados bajo la denominación A-4AR Fightinghawk, equipados con tecnología derivada de los F-16, incluyendo radares avanzados y modernos sistemas de navegación.
Sin embargo, especialistas señalaron que nunca se logró incorporar el paquete logístico y armamentístico completo que permitiera aprovechar todas sus capacidades operativas. En los últimos años, solo unas pocas unidades permanecían en condiciones de vuelo.
El retiro de los Fightinghawk representa un momento de enorme relevancia para la defensa nacional y particularmente para San Luis, debido al histórico vínculo entre estas aeronaves y la V Brigada Aérea de Villa Mercedes, donde durante años se formaron pilotos y se desarrollaron operaciones estratégicas para el país.
En paralelo, la Fuerza Aérea avanza con la incorporación de los nuevos F-16 Fighting Falcon, considerados un salto tecnológico para el sistema de defensa argentino. Actualmente, pilotos nacionales ya se encuentran realizando entrenamientos en Estados Unidos y efectuaron sus primeros vuelos en solitario.
El objetivo oficial es completar la entrega de estas aeronaves hacia 2027 y lograr que el nuevo sistema esté plenamente operativo entre 2028 y 2029, iniciando así una nueva etapa para la aviación militar argentina.
