A partir de ese día, los 135 cardenales se encerrarán en la Capilla Sixtina para nombrar al papa número 267 de la Iglesia católica.
Los cardenales de la Iglesia católica decidieron que el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco comenzaría el 7 de mayo. La noticia generó una gran expectativa en torno a la elección del nuevo líder espiritual de 1.400 millones de fieles.
El primer papa latinoamericano fue sepultado el sábado en una ceremonia solemne que contó con la presencia de líderes internacionales y alrededor de 400.000 personas.
Entre los preparativos, los cardenales no solo se ocupan de la ceremonia, sino también de los encuentros previos en los que comienzan a discutir, entre susurros, quién podría ser el sucesor de Papa Francisco.
Los cardenales se encuentran principalmente en los espacios reservados para ellos: la residencia de Santa Marta, lugar que acoge a los cardenales electores durante estos días tan cruciales.
Participan en los rituales litúrgicos, como las misas en San Pedro y las Congregaciones generales en el Aula Paolo VI, y también aprovechan los momentos de ocio para conocerse mejor entre sí y afinar sus relaciones en un entorno más relajado, lejos de la presión de los pasillos del Vaticano.