Este 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó un operativo militar de gran escala contra Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa en Caracas, según anunció el presidente estadounidense Donald Trump. Tras el ataque, Maduro fue trasladado fuera del país, en lo que Washington calificó como parte de un plan para estabilizar Venezuela y facilitar una transición política.
Trump afirmó que Estados Unidos administrará temporalmente Venezuela hasta una “transición segura”, descartando por ahora el despliegue permanente de tropas, pero subrayando su papel en la conducción del país durante el proceso.
Las repercusiones internacionales fueron inmediatas y diversas: varios países de América Latina se dividieron entre quienes apoyan la operación como un paso hacia la libertad y otros que la condenan por violar la soberanía venezolana y el derecho internacional. Alemania y otros gobiernos europeos han pedido una solución política pacífica y respeto a la legalidad internacional.
La captura de Maduro ha intensificado el debate mundial sobre intervención extranjera y la legitimidad del cambio de régimen, con líderes como el presidente argentino Javier Milei celebrando la acción, mientras otros la consideran una escalada peligrosa.
En cuanto a la transición en Venezuela, sectores opositores ya han anunciado su disposición a liderar un gobierno interino con miras a restaurar la democracia, liberar presos políticos y convocar nuevas elecciones, aunque los detalles del plan de transición aún no están completamente definidos.
La situación sigue siendo muy volátil y se esperan nuevas reacciones oficiales y sociales dentro y fuera de Venezuela en las próximas horas y días.