Las administraciones de Nueva Galia prefirieron gastos millonarios por la Fiesta del Caldén o el intento de crear un parque acuático, a invertir en sus plantas potabilizadoras para que sus habitantes puedan tomar agua de la red municipal.
La actual intendenta, hija de uno de los caudillos políticos de Alberto Rodríguez Saá, Diamela Freixes, comunicó la decisión de la venta de agua por su red social de Instagram.
En la historia que compartió Diamela y que fue publicada por el medio El Chorrillero explicó que comprando en la bomba de agua potable el litro sale $5 y que para consumo humano a partir de los 1.000 litros cuesta $10. En la promo se beneficia a los jubilados que podrán obtener hasta 40 litros semanales de manera gratuita.

Los vecinos de la localidad, que después de muchos años pueden manifestarse sobre estas decisiones de “los freixes”, están indignados por el abandono de servicios públicos esenciales como el agua.
El hijo de Alberto Rodríguez Saá, llamado “Albertito” por el entorno de los ex funcionarios de la gestión que se fue, le dio a Nueva Galia cientos de millones de pesos en los últimos 4 años para realizar una fiesta de doma llamada El Caldén, pero nunca se ocuparon de lo importante y hoy es la gestión de la ex senadora que “derrapa” con la realidad que le toca vivir en vez de buscar una solución real al problema.
Antes de irse el ex gobernador soñó con un parque acuático con una inversión de 2.500 millones de pesos, un sueño que le quedó trunco porque no lo pudo concretar, algo que estaba tan lejano de las necesidades del pueblo y que hoy quedan en evidencia con el presente que enfrentan.