La fuerte retracción de los recursos automáticos de origen nacional, medidos en términos reales, ha encendido señales de alerta en las finanzas provinciales. Las proyecciones indican que no se cumplirán las metas presupuestarias previstas en la Ley de Presupuesto 2025.
Este escenario cobra especial relevancia considerando que las transferencias automáticas nacionales –como la coparticipación federal– constituyen cerca del 80% del total de los ingresos de la Provincia. Por lo tanto, cualquier merma en su comportamiento impacta de forma directa y significativa en las cuentas públicas.
Según las estimaciones de recaudación de la Comisión Federal de Impuestos y las proyecciones de inflación del Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central de la República Argentina, los recursos por coparticipación y demás transferencias automáticas mostrarán, en 2025, el peor desempeño de la última década. Se prevé una caída del 7,40% respecto del promedio histórico. Si se excluyen los años 2020 (fuertemente afectados por la pandemia) y 2024 (marcado por una profunda contracción económica), la caída asciende al 8,90%.
En valores constantes y moneda homogénea al cierre de este año, los recursos esperados por coparticipación para 2025 serán los más bajos en once años. Incluso se ubicarán por debajo de los niveles registrados durante el año de la pandemia –cuando se recibieron Aportes del Tesoro Nacional como compensación– y del año 2024, caracterizado por una muy baja performance recaudatoria.
Este panorama obliga a redoblar esfuerzos en materia de planificación y administración financiera, así como también a monitorear con atención la evolución de las variables macroeconómicas que inciden en la coparticipación y otras transferencias de origen nacional.