La ciudad de Capiatá, ubicada a 23 kilómetros de Asunción, Paraguay, se convirtió en el centro de una nueva pista en la causa por la desaparición de Marita Verón, secuestrada hace 23 años en Tucumán. Vecinos del lugar alertaron a Susana Trimarco, madre de Marita, sobre una mujer en situación de calle que, según ellos, podría tratarse de su hija.
“No pude dormir. Me mandaron una foto que no la quiero mostrar, porque es horrorosa la situación de esa mujer. Es como que me clavaron un puñal en el pecho y no puedo dejar de pensar que, mientras ayudo a miles de mujeres con la Fundación, mi hija podría estar como una persona indigente”, expresó Trimarco, profundamente conmovida.
La pista fue entregada este jueves a la Fiscalía Federal N°2 de Tucumán, a cargo del fiscal José Agustín Chit, para su investigación. Según el portal Infobae, la mujer señalada vivía en una precaria ranchada cubierta con una lona, en el barrio San Ramón de Capiatá, y era conocida por los vecinos como “Doña Eva”.
De acuerdo con testimonios locales, la mujer hablaba bien español y algunas palabras en guaraní, aunque presentaba signos de desnutrición y problemas de salud mental. Debido a su falta de documentación, los vecinos lograron tramitarle un documento de identidad emitido el 21 de octubre pasado, con el nombre Eva M., nacida en 1955 en San Pedro del Paraná, departamento de Itapúa.
Pese a ello, las autoridades argentinas tomaron con cautela la información. “No me llevaría por una imagen de una persona en situación de calle y visiblemente avejentada, pero sí corresponde intervenir a las redes de fiscales de Trata a través de la Protex”, indicaron fuentes del caso. También confirmaron que se iniciaron gestiones para contactar al Ministerio Público Fiscal de Paraguay y coordinar las verificaciones correspondientes.
Desde el entorno de Trimarco mantienen la prudencia: “No es la primera vez que aparecen datos como estos. En otros momentos dijeron que estaba en distintas provincias o enterrada en algún cementerio. Hay que investigar todo”.
La Fundación María de los Ángeles también recibió mensajes y fotografías sobre esta posible pista. “A mí me hace muy mal esto. He estado con un derrame en el ojo, subida la presión. Estoy muy afectada con solo pensar en la situación en que supuestamente está mi hija”, lamentó Trimarco.
Marita Verón desapareció el 3 de abril de 2002, cuando salió de su casa en San Miguel de Tucumán rumbo a la maternidad Nuestra Señora de las Mercedes y nunca regresó. Un día después, surgió la primera pista: un testigo aseguró que había sido secuestrada en un Fiat Duna rojo con vidrios polarizados. La investigación posterior reveló un entramado de trata de personas que involucró a prostíbulos de varias provincias argentinas e incluso del exterior.
A más de dos décadas de su desaparición, el paradero de Marita Verón sigue siendo un misterio que conmueve a todo el país, mientras su madre continúa la lucha incansable por encontrarla y ayudar a otras mujeres víctimas de la trata.