En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos y al interior del acto de entrega del Premio Mauricio Amílcar López, el rector Víctor Moriñigo pidió perdón en nombre de la Institución a las víctimas del golpe cívico militar. En este sentido, se dispuso la entrega de legajos donde consta la reparación documental a los familiares del Profesor Luis María Früm, del estudiante Pedro Valentín Ledesma y del nodocente y estudiante Raúl Sebastián Cobos.
La Universidad Nacional de San Luis, como todas las instituciones de educación superior del país, fue intervenida por el gobierno dictatorial. Se instaura la persecución a integrantes de todos los claustros de la comunidad universitaria, provocando sumisión social y temores generalizados, producto de una sistemática tarea de acciones represivas institucionales como secuestros, torturas, violaciones, desapariciones forzadas, asesinatos, enfrentamientos fraguados, fusilamientos y el delito aberrante de apropiación de bebés e infantes, imponiéndoles identidades falsas. Todos delitos de lesa humanidad.
Dentro de la ejecución del plan represivo, numerosas personas pertenecientes a esta Casa de Estudios fueron expulsadas, cesanteadas y obligadas a renunciar. Algunas posteriormente asesinadas o desaparecidas. Muchos acudieron al exilio o fueron detenidos a disposición del poder ejecutivo nacional o juzgados inconstitucionalmente por tribunales especiales.
Consientes del legado del Rector Mauricio López y asumiendo la responsabilidad frente a la sociedad, la UNSL puso en marcha la indispensable tarea de identificar a quienes perteneciendo a esta Casa de Estudios, padecieron la persecución directa e hizo entrega a sus familias de los legajos que a cada uno les corresponde. De esta manera se entregó documentación a familiares del Profesor Luis María Früm, del estudiante Pedro Valentín Ledesma y del nodocente y estudiante Raúl Sebastián Cobos.
A partir de la constitución de una Comisión de Restitución, Digitalización y Preservación de Legajos a cargo de las responsables de la Coordinación de Derechos Humanos y del Programa de Historia y Memoria de la UNSL, junto a representantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Universidad, la Red Interuniversitaria de Derechos Humanos, distintos gremios y Archivo Histórico de la UNSL, «se realizó una minuciosa labor de búsqueda, de escudriñar carpetas y registros para encontrar partes de vidas que transitaron los espacios de nuestra Institución», explicó Ana María Garraza, coordinadora Institucional de Derechos Humanos.
Asimismo, explicó que hoy se cumple con un anhelo que lleva muchos años de construcción. La Universidad reconoce que la comunidad universitaria fue víctima del terrorismo de Estado y a la vez, reconoce que algunos miembros de la Institución actuaron como victimarios a partir de la intervención de marzo de 1976 y en las sucesivas gestiones de la dictadura cívico militar.
«A más de 48 años del golpe cívico militar y a 41 años de recuperada la democracia, es un imperativo ético político para la Universidad Pública, continuar desandando el camino del horror e impunidad y generar acciones que contribuyan a los familiares de quienes fueron asesinados o desaparecidos y a los sobrevivientes, la reparación del daño sufrido. Lo que realiza la Universidad este día es erguirse ante la sociedad, hacerse cargo de su historia y reconstruir lazos indispensables con la comunidad», dijo Garraza.
Por parte, el rector de la Casa de Estudios, C.P.N. Víctor Moriñigo, manifestó: «hoy la Universidad ha tratado de reparar todo lo que ellos supieron vivir. También quiero ser muy sincero con esto: no se puede reparar el horror y la violencia, pero sí creo que nosotros le debemos a su familia al menos un perdón institucional y es eso lo que hoy la Universidad Nacional de San Luis está haciendo humildemente en este acto».
Resaltó además que la Universidad debe «rendir cuentas» y hacer una memoria activa de todo lo sucedido y proyectarla a la juventud. «Los Derechos Humanos no son una cosa de los viejos, los Derechos Humanos tienen que tener un efecto multiplicador en los jóvenes porque lamentablemente ellos también van a tener que luchar por tener bien alta esa bandera», destacó Moriñigo.