En un contexto sanitario internacional marcado por la preocupación por brotes de hantavirus y nuevas alertas vinculadas al ébola, el gobierno de Javier Milei avanzará esta semana en su intención de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, en sintonía con la postura impulsada por la Casa Blanca.
La discusión tendrá lugar en la Asamblea General de la OMS, que comienza este lunes en Ginebra y donde uno de los temas destacados será la situación del país sudamericano tras la formalización del pedido de salida realizada por el Ejecutivo en marzo.
Sin embargo, la decisión abrió un fuerte debate jurídico y político. Especialistas en derecho internacional y constitucional remarcan que la incorporación de la Argentina al organismo sanitario fue aprobada en 1948 mediante la Ley 13.211, por lo que sostienen que una eventual desvinculación no puede resolverse únicamente por decreto presidencial y debería pasar por el Congreso de la Nación.
El posible alejamiento del organismo internacional genera preocupación en distintos sectores vinculados a la salud pública, especialmente en un escenario global atravesado por enfermedades infecciosas y mecanismos de cooperación sanitaria internacional.